Aurora Perdida (Desnuda la Palabra)

miércoles, 11 de marzo de 2009

Callada la noche.
Callada e inmaculada en el tallado de la piedra que grabada sirve de tu cripta.
Sigiloso sufrir paranoico, harto de su esquizofrenia, agorafóbico por rutina y comprimido
por las alergias.
Taciturno pensamiento vagabundo e indigente.
Muda soberbia austera heredada de mi mal sentirte.
Reservado amor marasmático, libre de hipocresía, cruel por diversión.
Cauteloso tu retorno a la tierra del olvido, donde he muerto de inanición mil veces
esperándote.

Callada la noche que me consumo sin ser escuchado, que abraso doliente sin que nadie preste atención.
Silente darse por vencido tras adorarte hasta el asqueamiento.
Perseverante el fastidioso añorar.
Sosegado cáncer de tu cuerpo.
Tranquila agonía.

Callada la noche.
Callada e inmaculada en el talle de tu espalda, la que venero, la última de tus noches.
Pasiva la gana de hacerte mía a la fuerza.
Inerte mi intelequia, tú.
Tú, mi absorto absoluto ser.
Mi consciencia.
El escalofrío en la vértebra.

Callada tu boca que no repite que me quiere.
Callada tu alma que encierra en la mirada ese desgaste, ese desprecio hacia mi trillado recital de amor.
Silente y soberbia.

Callada.
Callada la noche.
Callada tú, que al igual que la noche, ya no me ama.

Tags: poesia, prosa, historias cortas, jimmy rivera, vagohemio, guatemala, quetzaltenango

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